Katherin Models Academia de Modelaje

Katherin Montaño

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Puerto Ordaz - Venezuela

Creo que el modelaje está presente en todo. Me ayudó a salir del Bullying y mudarme a un brillante mundo color rosa. Me encariñé con las mariposas que revolotean en mi estómago al sentirme la protagonista de la escena; y me hice adicta a la adrenalina que sentía filtrarse en mis venas al pisar una pasarela.

Mis tacones y yo, Katherin, iniciamos nuestra travesía por Puerto Ordaz, Estado Bolívar cuando tenía 12 años. Cruzamos las puertas de academias como Manadays y la Casa de la Cultura. Aprendí que la imagen de una modelo cuesta, y las modelos debemos mantener una buena imagen.

Mi mamá me enseñó el humilde y sabio don de tolerar, perdonar y olvidar. Indudablemente, las experiencias de vida me han hecho más fuerte.”.
Katherin Montaño - CEO Katherin Models Academia de Modelaje

Más de una vez escuché: “¿Por qué no te dedicas a cantar o practicas un deporte?”. Sé que para estar en el mundo del modelaje hace falta una armadura a juego con la corona. Siento que encajo aquí, a sabiendas de que carezco de la estatura “ideal”. Me enorgullezco de mis piernas largas de las que otros solían burlarse.

Para los chismes, los apodos, la competencia… Mi mamá me enseñó el humilde y sabio don de tolerar, perdonar y olvidar. Indudablemente, las experiencias de vida me han hecho más fuerte. Di clases de modelaje durante mi estadía en bachillerato, así como fui ganadora de diversas bandas y premios. Desde elegancia, sonrisa, confianza, hasta Teen Srta. Bolívar, Teen Top Turismo y 1ra finalista en Chica Primicia. Mi sueño es participar en el Miss Venezuela, mi brújula siempre ha sabido cuál es su norte. Luego, entrada en la adultez, abriría mi propia academia; les enseñaría a chicas y chicos todo lo que sé, yendo de las técnicas y poses a convertirse en locos genios con los bolsillos y el corazón lleno. Los cambiaría de adentro hacia afuera. Pues cuando las ganas existen, todas las luces son verdes.

Un día de concurso en una sala de Primicia, comenzó mi reto de manejar mejor mis redes sociales. Debía de tener mi marca, vender mi Instagram, exhibir mi nombre junto con mi vocación. Pasé de ser @Katherinkmc a @Katherinmodels, este último cogió fama y ánimo de la misma manera en que un ave se alza en vuelo.

Pero pronto, el ave se desplomó. Mi papá enfermó y durante un tiempo vivió con mi abuela. En casa los ingresos eran insuficientes. Poseía 17 años y un espíritu optimista, así que me concentré en buscar iluminación y fuerzas en mi interior.

Pensé en trabajar de manicurista, arreglar cejas o pestañas. Hasta que un día mi tío rebatió: “¿Tú vas a trabajar para otra persona? ¿Es eso lo que prefieres? No, haz tu equipo de trabajo y emprende tu propio negocio. Inspírate.” Inmediatamente supe que debía enfocarme en lo que yo amaba y sabía hacer. Tenía ya un nombre, tenía una fama, tenía una loca idea.

La salud de mi papá iba mejorando, alejándolo del peligro. Aun sin capital para mi academia, acondicioné lo mejor que pude la sala de mi casa y con una publicación di a conocer hace dos años el Plan Vacacional Katherin Model’s. Junto a mi familia y amistades, logramos que este anuncio hiciera mucho ruido.

Recibí alrededor de 10 alumnas semanalmente. Vinieron niñas que iban de los 4 años a finales de la adolescencia. Vinieron desde lejos sólo para asistir a los días de spa, etiqueta, protocolo, manualidades… El Plan Vacacional se extendió de una semana a un mes entero. Así se obtuvo dinero para gastos.

En 2018, mi madre, mi hermanita y yo nos despedimos de mi padre. Tuve dudas sobre seguir en pie en esos instantes en que olas negativas buscaban arrasarme. No permití que fueran más grandes que mis deseos de querer más y crecer más. Transformé las nubes grises en un cielo claro y las lágrimas en risas. Mis momentos de flaqueo duran 5 minutos, en cambio, mi fe y pasión continúan siendo eternas.

Vi cuál era mi mayor debilidad de la época; y gracias al conocimiento en bienes raíces de mi mamá y a pesar de los bajos ánimos, rentamos el local 2 en el primer piso del C.C Caura, en la zona de Alta Vista; y seguimos con la labor de compartir publicidad hasta por debajo de la almohada.

Fueron programadas clases de dos horas en las tardes los martes y jueves de las 2pm a las 4pm, los sábados desde las 10am hasta las 4pm; para aquellas niñas de 5 años en adelante y para adolescentes e incluso adultos que desean mejorar su postura, su oratoria, su confianza en sí mismos. Aprenden a caminar, posar y lucir la belleza como profesionales en el modelaje lo hacen, a ejecutar técnicas y poseer cuerpo de bailarines, y tener habilidades de actores de teatro. En apoyo de otros especialistas en dichas áreas, las llevamos a pasarelas con diseños exclusivos de diseñadores, entrevistas, exposiciones, concursos… Les enseñamos a conquistar al público, las cámaras y sus propios sueños.

“¿Por qué salir de tu casa?”, cuestionaban algunos allegados. “Mi casa no es mi herramienta, mi casa no es lugar para mi academia”, respondía.

Las deudas demandaban no querer marcharse de mi vida, yo era consciente de que pertenecía al grupo de los inconformistas, por tanto, nunca representaron un motivo para detenerme en mi camino hacia más allá de la cima. A la vuelta de los días, mi corazón estalló de dicha con la noticia de que conseguí una beca en la Universidad Católica Andrés Bello para estudiar Comunicación Social. Siempre ha sido un placer para mí trabajar y estudiar al mismo tiempo, rebuscando soluciones a mis ocupaciones.

En Diciembre del mismo año a todos les decía: “Abriré una academia de modelaje el próximo mes”; sin saber cómo iba surgir, pero con la seguridad de que sucedería.

Mi primera clienta fue una niña espectacular de unos 6 años que actualmente reside en Perú. Ella aclamaba con magia y cariño chispeando en sus ojos que nunca me iba a olvidar. Yo no la he olvidado a ella. Me hizo sentir como si fuere un hada madrina.”
Katherin Montaño - CEO Katherin Models Academia de Modelaje

No entendía cómo cumplí tan exitosamente el sueño de tener mi academia mucho antes y más joven que como lo idealicé en mi cabeza de pequeña. Un 26 de marzo del 2019, tuvo lugar la primera clase de la academia Katherin Model’s, una bailoterapia de zumba a la cual asistió demasiada gente, y desde aquél momento iniciaron a llover las inscripciones. Se realizaron cursos de auto-maquillaje, liderazgo, emprendimiento; talleres de jazz, comercial dance, twerk, hip hop, Pilates.

Se oficializaron clases de ballet, danza contemporánea, baile urbano, teatro e inglés con el fin de apoyar y entregar lo mejor a cada infante y adolescente que deposita su confianza en mí, en mi profesorado, en mi institución y en la promesa de disfrutar, desenvolverse, convertirse en una artista integral, aprender a exteriorizar su gran talento en el modelaje y las artes. Reconocer su belleza, sus virtudes y perpetuar sus motivaciones.

La academia Katherin Model’s tiene las puertas abiertas para ti. Las luces, el espejo, el brillo y los tacones esperan por su siguiente protagonista posando frente al fondo blanco. Los fotógrafos y el público aguardan por el o la siguiente modelo que deslumbre en la pasarela.

Ser maestra, además de enseñarme el arte de la paciencia y la importancia de influir en un alumno, me ha otorgado la oportunidad de conocer a chicas y chicos que no aceptaban su sonrisa o su figura al llegar por vez primera, y que hoy en día se lucen y ríen con total libertad ante las cámaras. Ellos convierten cualquier espacio en su pasarela, así como quiero convertir al mundo del modelaje en mi empresa.

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